Cuentan que más de un funcionario nacional se incomodó en la combi que el Gobierno tucumano le acondicionó para que puedan participar de la Fiesta de la Independencia. La realidad se estacionó a pocos metros de la playa de estacionamiento del jolgorio kirchnerista. Cientos de motociclistas y decenas de autos hacían filas y no para aguardar el acceso al circo que se instaló cerca del Parque 9 de Julio, sino para cargar algunos litros de naftas, esos pocos que no le alcanzarán siquiera para salir a trabajar durante la semana. Fue la imagen de la escasez de súper, gasoil y premium que se apoderó de casi todo el país.
Más allá, próximo al Hipódromo, miles de tucumanos descendieron de cientos de colectivos para asistir al acto que tuvo a Cristina Fernández como principal protagonista de la jornada. Esas unidades (se estimó que fueron contratados unos 300 ómnibus) no tuvieron inconvenientes para conseguir el gasoil y trasladar, así, a los simpatizantes desde distintos puntos de la provincia. Fue la postal del sábado cristinista.
A la hora del balance, los organizadores presentaron un detalle al gobernador, José Alperovich, acerca de la cantidad de "militantes" que asistieron al acto. Los más cercanos al mandatario dieron su veredicto: dentro del Hipódromo hubo 50.000 personas y otras 12.000 tuvieron deambularon por el parque porque "se agotaron las localidades". Fue la demostración de fuerza que hizo el alperovichismo y sus aliados para darle una muestra de lealtad a la Presidenta.
Desde que Florencio Randazzo le puso en claro los objetivos electorales de la Casa Rosada, Alperovich comenzó a delinear la estrategia tucumana para las elecciones primarias. El ministro del Interior fue claro cuando el gobernador terminó su discurso. "Ponete a trabajar más para el 14 de agosto que para el 23 de octubre", le dijo. Alperovich tomó nota al instante. La meta será alcanzar no menos de 200.000 votos para las candidaturas oficialistas en las primarias. Fue el mensaje que bajó la Presidenta hacia todos los gobernadores aliados. Es la compulsa que demostrará el verdadero poder político de ella.
Otra prueba más para el gobernador tucumano. Como venían las encuestas que encargó, Alperovich cree que el piso de votos que obtendrá en las elecciones del 28 de agosto será del 50% del total. De allí, cualquier resultado puede ser bueno, aunque hay estrategas que creen que el tercer mandato debe llegar fortalecido, de ser posible con más de 500.000 sufragios. Fue la exteriorización del "vamos por todo".
El cristinismo no abandona a los aliados. Desde hace algunos meses, cuando se trastocó el presupuesto a raíz de los aumentos salariales a los estatales, el Gobierno provincial viene solicitando anticipos financieros al Palacio de Hacienda ($ 250 millones para ser más precisos), con el fin de cubrir el bache fiscal. Cuentan que Amado Boudou (compañero de fórmula de Cristina en su incursión reeleccionista) ya habría autorizado el giro de una porción del pedido. ¿Fue el pago por los servicios y mimos prestados a la Presidencia durante su visita a Tucumán?
En los últimos días no hubo tantos problemas para cargar súper en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cuesta creer que el Gobierno se quede sin combustible en un año en que se juega mucho políticamente. En el mundo empresario cuentan que parte de los cupos asignados al resto del país fueron volcados a las expendedoras metropolitanas. Lo de la elección es una mera "coincidencia". Si ese es el criterio, el próximo distrito beneficiado será Santa Fe. Y el calendario electoral manda que luego, en agosto, le siguen Córdoba y Tucumán. Es la lógica política que contrasta con la realidad (más que con la teoría) de la escasez.